Mundo Prerromano
El Armamento Íbero
La guerra en la antigua Iberia se definió por una metalurgia excepcional.
La arqueología nos revela la falcata como una obra maestra de ingeniería: su hoja curva y núcleo de acero generaban una inercia capaz de hender los cascos romanos con un solo golpe.
A distancia, el protagonista era el soliferrum, una jabalina forjada íntegramente en una sola pieza de hierro, diseñada con el peso exacto para atravesar e inutilizar los escudos enemigos. Junto a la caetra, el escudo ligero que favorecía la agilidad, estas piezas confirman que la letalidad íbera nacía tanto de la destreza del guerrero como de la excelencia de sus herreros.

La Vivienda Íbera
La vivienda era abrigo, cocina, lecho y taller. Todo en uno. La vida no se dividía en compartimentos: se compartía. El hogar de piedra, siempre encendido, era el punto de encuentro al anochecer. Alrededor de él se cocinaban guisos, se hilaban historias, se forjaban objetos y se escuchaban los susurros del viento colándose entre las rendijas.
Las ruinas que ahora descansan en el silencio de los yacimientos arqueológicos no son solo piedras caídas: son los restos de hogares donde latía la vida, donde se amaba, se reía, se tejía, se despedía y se nacía.
